27 dic 2011

Visa por Nuestro Sueño

¿Es tan difícil una visa para México? Creo que una visa para cualquier país es difícil si no tiene uno los recursos o requisitos que nos piden; en mi caso así parecía.



Eran ya finales de agosto si mi memoria no me falla, la hermosa noticia del boleto de avión había llegado como regalo de navidad adelantada, era el momento de comenzar a alistar lo que sería más adelante la solicitud de visa de turista para reunirnos con la familia que en México nos esperaba. Los miedos y angustia se disfrazaban con emoción en cada beso que nos dábamos. Gracias a mis suegros la posibilidad de verlos, de conocer a la familia y también de conocer su cultura estaba próxima. Parecía no ser tan difícil, pero esa idea pronto nos daría muchos problemas.


Primero nos pedían el boleto de avión, lo cual ya teníamos; luego debíamos demostrar solvencia económica dando el reporte de tarjetas de debito y crédito internacionales de los tres últimos meses, llenar un formulario y presentarse a la entrevista con el cónsul. Grande fue nuestra sorpresa al revisar nuevamente la página del consulado mexicano en Perú, habían quitado el requisito del boleto de avión. Los nervios de fallar se asomaron, el miedo de que quizás el boleto mío se pierda por negarme la visa se hizo fuerte, no queríamos que eso pasara, pero era algo que podía suceder. Ya no era necesario el boleto, posiblemente porque era algo injusto comprar un boleto para después perderlo si la respuesta era negativa, nos quedaban meses para poder solucionar nuestros miedos y arreglar nuestros papeles ya que nuestro viaje estaba planeado para los primeros días de diciembre. Yo como siempre elegí no decir nada a mis amigos y mi gran mal que es la dejadez comenzaba a angustiar a mi esposa –quisiera arrancarme ese mal. Fui a los bancos a realizar unas consultas ya casi no faltaba mucho pero teníamos problemas allí, mi poca experiencia, y creo yo, que muchos de mis compatriotas padecen de ese mal, me hacían un candidato a ser rechazado. Esa mala costumbre que tenemos de desconfiar en los bancos o el guardar nuestro dinero debajo del colchón o en algún libro o de no tener tarjetas de crédito pues algunos se endeudan hasta los dientes y otros simplemente preferimos pagar en efectivo me hacían no tener una tarjeta de crédito internacional. El hecho de no tener una gran deuda o alguna casa a mi nombre que avalase mis gastos turísticos nos hicieron tomar la decisión de una vez más pedir ayuda. Mis suegros nuevamente, muy gentiles, nos volvieron a ayudar, hicieron una carta de invitación para exonerarme de esos requisitos que no tenía, aunque mi tarjeta de crédito decía visa, me enteraba que existían las visas nacionales y las internacionales la cual yo solo tenía la primera.


Mi esposa hacía el seguimiento de la carta mientras yo trabajaba o esa maldita dejadez juntada a mi atención dispersa me hacía hacer cosas que en realidad no importaban. Ella pensaba que no quería viajar y eso me ponía triste pues con todo mi corazón deseaba hacerlo y estar a su lado. Mi madre quizás se esperanzaba en la idea de que me negaran la visa pero sé que estaba feliz de que tuviera la oportunidad de hacerlo, muchos se sorprendían que estuviese a punto de viajar; quien día decían algunos con un tono en sus voces de poca fe. Faltaba poco para el mes importante y mi esposa aún nerviosa por no tener respuesta de México, mostraba su ansiedad y no solo eso; si no también el temer de que yo me sintiera bien o si me gustaría el país, sus comidas y costumbres. Mi jefe había tomado la noticia de que me iría no de buena manera pero estaba dispuesto a dejarme ir, me daba la seguridad de que si las cosas no salieran tendría las puertas abiertas para volver a trabajar. Era ya fines de octubre y la carta tenía respuesta debía acercarme al consulado para la entrevista final con el cónsul, los nervios y las preguntas se comenzaron a levantar.


Ya con los papeles listos e impresos llegó noviembre después de una despedida organizada por mi jefe, una tarde-noche que compartí junto con mi esposa, despidiéndome de mis amigos que dejaría y recibiendo todos los ánimos y las buenas vibras por parte de ellos. Ya de vacaciones comenzaba a estudiar algo de historia mexicana, algunos santos, comidas típicas y lugares que visitaría; todo lo que posiblemente me pregunten en la entrevista, nuevamente mi esposa se preocupaba pues me veía un poco flojo en mi estudiar. Yo por alguna extraña razón dejé de tener temor y preocupación, como si supiese que el resultado sería positivo. Ya comenzaba a despedirme de algunos amigos y soltar la información a los más cercanos, no me gustan las despedías y mucho menos cuando no se sabía aún si viajaría o si volvería.


La fecha de la entrevista llegó y para variar por mi descuido nos amanecimos llenando un formulario que debía presentar, mi esposa siempre al pendiente me reclamaba mi dejadez y con gran habilidad logramos llenar y firmar para llevar todo listo. Llegamos temprano pues la cita era para las 9:00 am. Yo entré y ella me esperaba afuera, veía a mucha gente y unas ventanillas como de Bancos que recibían la documentación; yo esperaba mi turno, con los papeles que debía presentar, fue cuando miré nuevamente la pantalla que vi que tocaba mi turno, en ese momento tenía grabado solo dos cosas que había memorizado olvidando todo lo estudiado: Viaje familiar y turístico. Me acerqué miró mis papeles firmó; ¿motivo de viaje? –me preguntó. Respondí con seguridad y nervios luego de eso me tomaron una foto y me dijeron que vuelva en 2 días. Salí, mi esposa fumaba y tomaba su Coca Cola, decidimos pasear. El día final llegó, fuimos nuevamente temprano, me esperó nuevamente afuera del consulado, fumaba seguro, me senté, a algunos les decían que debían llevar una solicitud a algún lugar y a otros les devolvían su pasaporte, yo sin entender quien era el que estaba aceptado y quien no. Me tocó a mi y me acerqué, me entregaron mi pasaporte, no me dijeron nada, solo dije gracias y salí a buscar a mi esposa. No había abierto ni sabía si estaba aceptada o no la visa, la encontré caminando por unos cigarros, volteó a verme y le puse rostro de tristeza, se acercó temerosa y le dije… “Aquí está amor, ahora ya podemos viajar”.


Quizás tuve suerte y el cónsul se enfermó o quizás no preguntaban nada o por ser navidad nos facilitaron las cosas o tuvimos alguna ayuda extra; no sé. Solo sé que nada de esto podría haber sido real si no hubiera sido por el ímpetu, esfuerzo, templanza, fe y amor de mi esposa y por la generosidad de sus padres, de quienes estoy profundamente agradecido. Ahora me toca a mí conocer la cultura Mexicana y conocerlos a todos. Ahora nos toca seguir avanzando a donde tengamos que llegar siempre tomados de la mano siempre viéndonos a los ojos y sonriendo, besándonos y diciéndonos cuanto nos amamos y cuanto seguiremos luchando.



P.D. TE AMO.

6 dic 2011

La Mirada del Nuevo Viajero



¿Por qué he escrito en años anteriores? -Me he preguntado tantas veces, como pocas en momentos de divagación y trabajo cansado.



¿Por qué has dejado de escribir? –me preguntaba mi esposa, con mirada preocupante como si algo estuviese mal.

Pero nada estaba mal, simplemente escribía porque como una vez, años atrás dije; quería liberarme, romper cadenas y volar, quería agradar a las personas y quería agradarle: conversar con dios. Inventaba y falseaba o simplemente maquillaba un recuerdo como el final o la historia que hubiese querido… Pero… todo eso cambió, la luz al final del túnel llegó, el amor apareció y aunque siempre creí que era débil el tiempo me demostró y nos demostró que los sueños podían ser realidad. Que se puede luchar contra la distancia, contra la sociedad que te dice que hacer y que no, contra aquellos que no quieren que los sueños se hagan realidad y así fuimos creciendo, y así supimos luchar.

Pero una vez juntos dejé de escribir y publicar tan seguido, nada estaba mal; todo estaba de maravilla, era el tenerte entre mis brazos y al fin besarte cada día al despertar, al salir a trabajar y al dormir. Eran todos nuestros días juntos que me enseñaron a ya no inventar historias ni maquillar, había dejado de escribir tan seguido por que te tenía y te tengo a mi lado. Volver del trabajo y pasar todo el tiempo contigo, esa bendición bendita de que seas mi esposa que prefería estar de la mano contigo que estar en los teclados, escribía para ti cuando estaba contigo ya no había por qué publicar.

¿Hoy por qué escribo? Pues ahora mientras tu trabajas y preparas tus materias el tiempo libre me enseña nuevamente a divagar y a expresar mis días a través de las letras que nuevamente comenzaré a publicar.

Hoy; a quien se dé el tiempo de leer estas líneas a través del mundo mágico de la internet le estaré agradecido y honrado de que se tomen el tan valioso tiempo, que siempre vuela ante nosotros. Sepan; que si algo que aquí encuentren y les sirva en la vida, me sentiré tranquilo de saber que al menos pode ayudar de una manera u otra. Nuevamente regreso al Blog que he abandonado innumerables veces y que poco aquí se encuentra. Hoy en esta nueva tierra de la cual estoy dispuesto a aprender y a crecer junto a ti, en una nueva etapa nuestra y de quienes también están en tierras nuevas iremos aprendiendo y luchando por que la batalla aún no termina. Hoy de la mano, juntos y sonriendo lucharemos y creceremos hoy y ahora en tu hermoso país. México Mágico gracias por recibirme tan bien.